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Reserva Natural Cloudbridge - Notas de naturaleza n° 21

Oda a la taxonomía

Introducción
A principios de 2004 recibimos una solicitud del Dr. Zachary Falin, un entomólogo del Museo de Historia Natural de la Universidad de Kansas. Invitamos encantados al Dr. y a su equipo a visitar Cloudbridge, para que estudiasen y recogieran insectos de la reserva. Durante nuestras comunicaciones siguientes, le comenté nuestro  interésen
los estudios del comportamiento, evolución y mutualismo. Zack detectó una cierta falta de interés por nuestra parte en la simple denominación de insectos, y respondió con una inspirada defensa de la taxonomía y de su campo en particular. Amablemente, accedió a permitirnos compartir su carta (los encabezamientos son nuestros).

Insecto en una hoja en Cloudbridge Lo que impulsa a los tres taxonomistas
«Sus comentarios me indican que quizá no he explicado bien la necesidad de una recolección generalizada de artrópodos. Permítame utilizar una analogía: consideremos un ecosistema en funcionamiento como Cloudbridge como una máquina tremendamente compleja –supongamos que un coche– con quizás un millón de partes (especies) distintas interactuando. La taxonomía, en sentido estricto, es el protocolo que utilizamos para nombrar esas partes (especies), de forma que podamos estudiarlas y diferenciar una de otra. La taxonomía bien aplicada también debe reflejar cómo una parte se relaciona con otra: los tornillos de 10 mm están «relacionados» con los de 15 mm (cómo una especie de mariposa se relaciona con otra especie de mariposa).


» El manual del usuario para los taxonomistas es un sólo libro: el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica. En este sentido, la taxonomía es sencilla, puesto que cualquiera puede leer este libro y comprender las reglas de denominación de partes o especies. Lo difícil es averiguar a qué partes ya se ha adjudicado un nombre, qué partes merecen nombres y cuáles son simples subconjuntos de otras partes. Dominar este área lleva años, incluso décadas.

 

» Nosotros tres nos consideramos sistemáticos, siendo esta ciencia la utilización de las herramientas o protocolos de la taxonomía para definir adecuadamente estas partes (especies), y crear hipótesis sobre su relación evolutiva. En este sentido, cada uno de nosotros toma un subconjunto de partes de este enormemente complejo coche y lo estudia en detalle. Intentamos determinar con exactitud cuántas partes hay en nuestro subconjunto concreto, cuándo y dónde pueden encontrarse, y cómo se relacionan entre ellas.


Dr. Zachary Falin, entomólogo Una ventana a la ecología
» Ahora consideremos algunas de las partes más evidentes de este coche: ventanillas, ruedas, techo, etc. Estas partes son análogas a los que llamamos «megafauna y megaflora carismáticas», es decir, monos, aves, árboles gigantes, flores, etc. A causa de su obviedad en este coche, estas partes ya han recibido nombres, y se ha averiguado más o menos su relación evolutiva. Conociendo sus nombres y la relación entre ellas, otros científicos pueden ahora intervenir y examinar las propiedades emergentes de sus interacciones: cómo encajan el parabrisas y el techo para mantener a raya los elementos, cómo interaccionan los neumáticos con la carretera, etc. Esto es parecido a la ecología: el estudio de cómo todas estas partes interactúan en esta máquina gigante y cómo la máquina interactúa con su entorno abiótico.


No puedes estudiarlo si no sabes que existe
» Algunas interacciones son fáciles de observar, otras llevan décadas, otras terminan en milisegundos. Algunas sólo suceden por la noche, o en diciembre, o por encima de una determinada altura, o en presencia de una tercera parte, etc. No obstante, el meollo de la cuestión, por lo que sabemos sobre las partes más visibles y sobre sus interacciones, que hay 1000, 10 000 o 100 000 veces más partes (especies) que son raras, difíciles de encontrar, o difíciles de diferenciar de otras partes. El mismo hecho de que de entrada no sepamos cuántas partes hay, indica que tenemos que dedicar más tiempo y energía recogiendo, nombrando y estudiando estas partes. Sólo entonces podemos comenzar a estudiar cómo interactúan. En otras palabras, no se puede estudiar lo que no tiene nombre y no se sabe que existe.

Insecto sobre una cesta en Cloudbridge Comportamientos asombrosos

» Un ejemplo personal: los escarabajos que yo estudio son, como discutimos, parasitoides de las larvas de otros insectos. Poseen comportamientos sorprendentes, intrincados, y hasta ahora inexplicables, para localizar a sus anfitriones, encontrar pareja, etc. Hay una increíble cantidad de comportamiento, evolución, adaptación y mutualismo que estudiar en esos escarabajos. No obstante, también es cierto que son extremadamente raros y con frecuencia resulta muy difícil diferenciar una especie de otra. En casi 14 años de estudios, sólo los he visto vivos sobre el terreno en tres ocasiones (¡y sé cómo encontrarlos!). No espero encontrarlos y estudiarlos durante nuestro mes en Costa Rica, y mucho menos en nuestra corta estancia en Cloudbridge, aunque me consta que existen ahí.

 

» Para poder aprender sobre esas criaturas (y para saber que existen en Costa Rica, por ejemplo), he tenido que recurrir a especímenes recogidas inintencionadamente a lo largo de 15 décadas por cientos de personas. Si esas personas no hubieran llevado a cabo una recogida general de artrópodos, ni yo ni nadie podría saber que esas sorprendentes criaturas existen. Si nadie hubiera dedicado tiempo y energía a describir y dar nombre a esos escarabajos –practicando la taxonomía–, ni yo ni nadie hubiéramos sido capaces de hablar de ellos en términos científicos. Y la verdad es que esta situación puede aplicarse a la mayoría de las especies de artrópodos. Probablemente yo no tenga la suerte de encontrar uno de mis escarabajos durante mi estancia en Costa Rica, pero seguro que tengo la suerte de encontrar algunos otros escarabajos, o moscas, o abejas, que serán igualmente asombrosas y valiosas para algún otro sistemático. Quizá tenga que pasar un año, diez o cien para que el espécimen caiga en las manos adecuadas, pero al final lo hará.


Dr James Ashe Una noble empresa, a menudo denigrada

» Para concluir, estudiar evolución, ecología, etc, es una noble empresa, es por ello que yo lo hago. Estamos en marcha hacia nuestra comprensión del parabrisas de este coche y de cómo trabaja, aunque sólo estamos empezando a abrir el capó (o el cofre) y a jugar con las partes más pequeñas y oscuras. Cualquiera puede ver que hay un millón de partes bajo el capó de Cloudbridge: todo lo que hay que hacer es mirar por la ventana, levantar un tronco, observar la descomposición de un tubérculo. Pero empezar a recoger, nombrar y organizar esas partes es muy diferente, sobre todo si son raras, efímeras, difíciles de encontrar o difíciles de distinguir. Ese es el papel que desempeñan esas expediciones de «simple» recolección: reunir, preservar y dar nombre a cuantas partes podamos para que otros científicos comiencen la tarea de estudiar sus interacciones.

 

» Como mencioné, estoy convencido de que la importancia y el papel de la taxonomía, sistemática y recolección de especímenes se infravalora a menudo, y casi con la misma frecuencia se denigra, considerándola insignificante, poco interesante o carente de importancia. No obstante, cada vez que tengo la oportunidad, intento demostrar que no puede haber estudios de comportamiento, evolución, adaptación y mutualismo si antes no se recogen, describen y clasifican los propios organismos. Sí, los árboles, los monos, las flores, etc, de Costa Rica son bien conocidos, pero los escarabajos, las moscas, etc, etc, no lo son tanto, y es nuestro trabajo darlos a conocer y ponerlos a disposición de los científicos para estudios posteriores.

 

» Espero que esto ayude a explicar mi postura, y quizá arroje un poco más de luz sobre la importancia que yo concedo a nuestra labor».



Nota: Ofrecimos nuestra ayuda al Dr. Falin, recogiendo especímenes para él en Cloudbridge, pero él nos explicó que es necesario obtener un permiso del gobierno de Costa Rica para cada viaje de recolección, que se concede para un número de días específico. En lugar de ello, sugirió que ofreciéramos nuestra ayuda a las investigaciones de científicos locales.

Enlace al sitio web del Dr Falin
Enlaces a un par de sitio sobre taxonomía de insectos (en inglés):
http://www.earthlife.net/insects/six.html
http://www.ucmp.berkeley.edu/help/taxaform.html


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Derechos de autor ©2004  Ian Giddy y Zack Falin. Traducción de Mª Lourdes Sada.
Fotografías de Zack Falin (en su oficina) y Steve Ashe (en el barro) del sitio web de entomología de la Universidad de Kansas.
Actualización: 2 de abril de 2004